La escuela DO-CHATNUNDA reconoce el esfuerzo personal y dedicación de cada uno de los practicantes.
Pero solo algunos pocos alumnos destacados durante el año, son los que reciben el ARMA DE DO-CHATNUNDA. Año tras año esta arma va pasando de generación en generación. Practicarán, dejaran sus huellas, transpiración y custodiaran el arma hasta su próxima jerarquía, donde pasaron el legado a los que vienen entrenando fuerte un paso atrás.